¿Dónde ver al colibrí garganta azul? Una joya alada de Nayarit

¿Dónde ver al colibrí garganta azul? Una joya alada de Nayarit

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El colibrí garganta azul (Lampornis clemenciae) destaca por el intenso tono azul de la garganta de los machos.

●       En Nayarit, los paisajes serranos ofrecen condiciones para la observación de distintas especies de colibríes.

●       La comunidad de Guadalupe Ocotán es uno de los sitios donde puede buscarse esta pequeña ave entre la vegetación de montaña.

México es hogar de cientos de especies de aves, algunas más llamativas y populares que otras, pero todas son sujeto de admiración, curiosidad y cariño por aquellos que aman observarlas en su hábitat natural. Un ejemplo perfecto es el colibrí garganta azul, un llamativo plumífero que habita en las zonas serranas del estado de Nayarit y que sobresale por sus características únicas.

Conocido científicamente como Lampornis clemenciae, este colibrí que pertenece a la familia Trochilidae es una de las especies de colibrí más grandes de México, midiendo entre 11 y 12 centímetros de longitud. Machos y hembras son muy similares: gris uniforme abajo, espalda verdosa, rabadilla marrón y cola oscura larga con esquinas blancas prominentes. Los machos sobresalen por una garganta azul brillante que contrasta con el resto de su plumaje. En cambio, las hembras presentan una coloración más discreta en esta zona.

Su presencia está estrechamente vinculada con los ecosistemas donde encuentra alimento y vegetación adecuada para refugiarse. Su alimentación está relacionada principalmente con el néctar de las flores y pequeños insectos o arañas, aunque también gusta de mezclas a base agua y azúcar en comederos especiales para su especie. 

Además, el colibrí garganta azul se distingue del resto de los “chuparrosas” por ser más audaz y agresivo, dominando a otros colibríes y ahuyentándolos de sus flores favoritas o de los comederos de agua azucarada.

Durante la temporada de reproducción, los machos se posan en árboles a una altura media y emiten un sonido chillón, monótono y repetitivo. Luego de encontrar pareja, la construcción del nido que recae en las hembras consta de una copa compacta hecha con pastos, musgo, fibras vegetales y telarañas, además suelen encontrarse a una altura de entre 0.3 y 9 metros a nivel del suelo. Cada hembra de Colibrí Garganta Azul pone 2 huevos de color blanco y puede incubar hasta tres nidadas por año. Solo ella alimenta a las crías y el primer vuelo de estas ocurre entre los 24 y los 29 días de edad.

Guadalupe Ocotán, un escenario para observar aves

El hábitat preferido de esta ave suelen ser cañones y montañas donde abundan árboles de pino y roble, como los que se encuentran en la región serrana de Nayarit, específicamente en la comunidad de Guadalupe Ocotán, conocida en lengua wixárika como “Xatsitsarie”, un escenario donde manda la neblina que baja lento y el canto de las aves al amanecer.

Este destino pertenece al municipio de La Yesca, un refugio ecoturístico que destaca por sus bosques vírgenes, su herencia indígena huichol o wixárika y su importante producción ganadera y de lácteos. Gracias a estas condiciones, Guadalupe Ocotán ofrece muchas oportunidades para quienes buscan apreciar a estos diminutos plumíferos.

Pero la observación de colibríes requiere paciencia: su pequeño tamaño y rápido vuelo hacen que muchas veces solo se perciban durante unos segundos. Por esta razón, quienes practican aviturismo o turismo ornitológico – una forma especializada de ecoturismo que consiste en viajar para observar e identificar aves en su hábitat natural de manera libre y respetuosa –, convierten ese pequeño instante en un momento inolvidable de contacto directo con la biodiversidad de Nayarit.

Además del colibrí garganta azul, registros de observación de aves en Guadalupe Ocotán han documentado otras especies de esta ave como el colibrí cola ancha (Selasphorus platycercus) y el colibrí oreja violeta (Basilinna leucotis), lo que refleja el potencial de la zona para la observación de estos pequeños alados.

El aviturismo permite descubrir destinos desde otra perspectiva. No se trata únicamente de llegar a un lugar y buscar una especie, sino de aprender a reconocer los sonidos, movimientos, flores y paisajes que forman parte de su hábitat. Las montañas, bosques y zonas naturales del estado de Nayarit permiten acercarse a una biodiversidad que puede convertirse en una experiencia turística para quienes buscan naturaleza, fotografía y observación de aves.

Es por eso que entre todos esos encuentros, descubrir por unos segundos la garganta azul de un pequeño colibrí puede ser suficiente para recordar que algunas de las experiencias más extraordinarias del destino se encuentran en sus propios paisajes naturales. Una verdadera joya alada del estado de Nayarit que todos pueden conocer.