Sinaloa es uno de los principales puntos de anidación de tortuga marina del Golfo de California
La llegada de las tortugas marinas marca uno de los fenómenos naturales más importantes en la costa sinaloense. Entre julio y noviembre, cientos de ejemplares arriban a sus playas para anidar, mientras campamentos y santuarios especializados comienzan una labor: proteger los nidos, monitorear el nacimiento de las crías y acompañar su regreso al mar.
Parte de ese trabajo puede conocerse a través de visitas guiadas y jornadas de liberación que se realizan de forma controlada. Lejos de ser un espectáculo, estas actividades buscan acercar a los visitantes a los esfuerzos de conservación para proteger a esta especie que desempeña un papel fundamental en el equilibrio del ecosistema.
La presencia de tortugas marinas es considerada un bioindicador de la salud de los océanos. En Sinaloa, la temporada de anidación alcanza su mayor actividad entre agosto y octubre, mientras que el nacimiento se puede extender hasta noviembre. Las jornadas de liberación se realizan en grupos pequeños y generalmente al atardecer o durante la noche, cuando disminuyen los depredadores naturales como gaviotas y pelícanos, favoreciendo que las pequeñas tortugas lleguen al mar.
La dimensión de este esfuerzo también puede verse en los resultados. Tan solo en Mazatlán, durante la temporada 2025 se protegieron alrededor de 900 nidos, se incubaron 77 mil 103 huevos y fueron liberadas 57 mil 210 crías. Además, se realizaron 85 jornadas de liberación con la participación de 7 mil 916 personas.
A lo largo del litoral sinaloense existen diversos santuarios donde la conservación puede conocerse de cerca a través de recorridos guiados, pláticas y, en temporada, jornadas de liberación.
Uno de los referentes es Playa Ceuta, en el municipio de Elota, considerado el santuario de tortugas marinas más antiguo de Sinaloa y uno de los más importantes de México. Además, de resguardar nidos de tortuga golfina, prieta y, ocasionalmente, laúd, el sitio cuenta con un museo donde se explica el ciclo de vida de estas especies, las amenazas que enfrentan y el proceso de incubación antes de acompañar una liberación programada. Cada temporada protege alrededor de 600 nidos y cerca del 80% de los huevos logra eclosionar y llegar al mar.
Al norte de Mazatlán, la Playa El Verde Camacho destaca como una de las playas de conservación más extensa de la región, con 25 kilómetros dedicados a la protección de la tortuga golfina. Su santuario mantiene un registro histórico de los nidos, huevos y crías resguardados desde hace décadas, convirtiéndose en un punto clave para conocer cómo se estudia y protege la población de la especie.
Otro sitio emblemático es el Santuario Huizache Caimanero, ubicado en los municipios de El Rosario y Mazatlán, reconocido como la principal zona de anidación de tortuga golfina en el noroeste de México. Además de observar el trabajo de conservación en playa, se descubre un sistema lagunar que también funciona como área de alimentación y migración para las tortugas, lo que lo convierte en un espacio estratégico para la biodiversidad del Pacífico.
En Mazatlán, el Santuario Tortuguero Estrella del Mar es el centro tortuguero privado más grande del estado y permite seguir de cerca el proceso que va desde el resguardo de los huevos hasta el nacimiento de las crías. Aquí se protege principalmente a la tortuga golfina que anida en Playa Isla de la Piedra y alrededor del 80% de los huevos logra eclosionar con éxito, resultado del manejo y monitoreo que se realiza durante la temporada.
Visitar estos santuarios permite entender un proceso que comienza mucho antes de la liberación de las crías y conocer el trabajo que realizan especialistas, voluntarios y comunidades para conservar una de las especies más importantes del Pacífico.












